Reflexiones de Lin Yutang

0Lin Yutang (1895-1976) nació en Changzhou, China, en 1895.

Conocido filólogo y escritor chino, con una vasta formación cultural, realizó estudios en universidades como las de St. John de Shanghai, de Harvard y de Leipzig.

Entre 1923 y 1926 fue profesor de filología inglesa en la universidad de Pekín.

A partir de 1928 se radicó en los Estados Unidos y trató, en sus escritos, de lograr un nexo entre la cultura de su continente natal y el mundo occidental.

 

 

 

”El goce de la vida cubre muchas cosas: gozar de nosotros mismos, de la vida hogareña, de los árboles, flores, nubes, ríos serpenteantes y cataratas bullentes, y las mil cosas de la Naturaleza, y gozar también de la poesía, el arte, la contemplación, la amistad, la conversación y la lectura, que son todas, en una u otra forma, la comunión de los espíritus.”

Para mí, por ejemplo, los momentos verdaderamente felices son: cuando me levanto por la mañana después de una noche de perfecto sueño y aspiro el aire matinal y hay una expansividad en los pulmones, que me inclina a inhalar hondamente, y siento una bella sensación de movimiento en torno a la piel y los músculos del pecho, y cuando, por ende, estoy bien para trabajar; o cuando tengo una pipa en la mano y descanso las piernas en una silla, y el tabaco arde lentamente, parejo; o cuando viajo en un día de verano, seca la garganta de sed, y veo un hermoso arroyo límpido, cuyo sonido mismo me hace feliz, y me quito los zapatos y las medias y hundo los pies en la deliciosa agua fresca; o cuando, después de una comida perfecta, me tiendo en un sillón, cuando a mi alrededor no hay nadie que me desagrade y la conversación marcha con paso ligero hacia un destino ignorado, y estoy física y espirítualmente en paz con el mundo; o cuando en una tarde de verano veo negras nubes que se reúnen en el horizonte y sé por seguro que antes de un cuarto de hora caerá un chaparrón de verano, pero como me avergüenza que me vean salir en la lluvia sin paraguas, me avergüenza que me vean salir en la lluvia sin paraguas, corro presurosamente a recibir el aguacero en mitad de los familia, sencillamente, que me sorprendió la lluvia.

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